martes 20 de noviembre de 2007

NAVEGANDO ENTRE JOVENES - como vencer la timidez

Según los parámetros en el mundo de hoy, el hombre exitoso es aquel que reúne rasgos como audacia, independencia y seguridad propia. Los ejecutivos más codiciados por las grandes multinacionales suelen ser profesionales jóvenes, desinhibidos y poseedores de una alta autoestima.
En esta perspectiva, la timidez es un problema. ¿Qué pueden hacer los jóvenes creyentes para enfrentar el competitivo mundo en el que vive? ¿Han de asimilarse a esos modelos para sobrevivir y no ser atropellados en el intento?
La timidez puede ser un problema para triunfar en el mundo, pero para un joven creyente no lo es. Muchos de los más fieles siervos de Dios en tiempos bíblicos, y en la historia posterior, fueron personas muy tímidas, que hoy la sicología puede etiquetar como acomplejados.
Moises tuvo el privilegio de criarse como hijo de la hija de Faraón, en toda la sabiduría de los egipcios, pero cuarenta años más tarde, cuando Dios le habló desde la zarza ardiente, él dijo: “¿Quién soy yo para que vaya a Faraón ...?” y también: “¡Ay, Señor ... soy tardo en el habla y torpe de lengua.” (Éxodo 3:33; 4:10).
¿Qué es esto? ¿No es timidez, “apocamiento”? Fue necesario que Dios derribara a Moisés del alto concepto de sí mismo que había llegado a tener en la corte de Faraón para poderlo utilizar.
Un Moisés osado habría sido un obstáculo para Dios a la hora de seguir las complejas instrucciones que le entregó para llevar a cabo su propósito.
Eliseo fue un gran profeta de Dios. Tenía un gran llamamiento, y el poder de Dios estaba con él de manera asombrosa. Sin embargo, a juzgar por 2 Reyes 2:17, Eliseo era un hombre muy tímido.
Cuando Jeremias fue llamado al ministerio era muy joven. Lo primero que él dice cuando Dios le llama es: “¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.”parecía demasiado delicado para enfrentar los peligros y dolores que habría de sufrir. Ante eso, el Señor le dice: “No temas ... porque contigo estoy para librarte.” Y agrega: “Yo te he puesto como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce ...”. personas como Jeremías pueden desempeñar un papel heroico en el teatro del mundo, si tan sólo permiten que Dios ponga el hierro de su fortaleza sobre las líneas de su debilidad natural. Su fuerza sólo se hace perfecta en la flaqueza.
A juzgar por las epístolas de Pablo a Timoteo, éste era un joven tímido, por eso las epístolas están llenas de exhortaciones, órdenes y palabras de aliento. El apóstol le dice: “Ninguno tenga en poco tu juventud.” Seguramente él tenía la propensión a menospreciarse a sí mismo, así que el apóstol lo alienta a comportarse como un siervo de Dios, y a que haga uso de la autoridad que Dios le ha dado. le aconseja también que no sea contencioso, sino amable para con todos, sufrido y manso. Para un hombre extrovertido y audaz es sumamente difícil atender a estos consejos.


La timidez no es un problema
Al contrario, una buena cuota de timidez es necesaria en un joven que teme a Dios. Ella pone al hombre más cerca de los demás, en la empatía, en la aceptación de sus debilidades, en el respeto por el otro. La timidez te llevará a buscar tu fortaleza en Dios; te permitirá conocer el denuedo y el valor del Espíritu Santo en ti. Sabrás que, cuando es preciso ser fuerte, tú serás fuerte, porque Dios lo será en ti. Tu timidez te llevará a buscar tu seguridad en Dios. Si bien es cierto, ocasionalmente te puede dificultar el trato con las personas, pero también te evitará ser liviano en el trato con los demás.